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Alberto Gutiérrez Delgado

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Periodista, emprendedor, viajero, lector. Las cosas no hay que decirlas sino hacerlas. Este es mi lema. Vivimos el mejor momento de la Historia. Debemos aprovecharlo.

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Negociar con Cataluña

Inquieta un país en el que casi siempre parece colgado el cartel de liquidado por derribo, donde la democracia parece amortizada y las leyes se van cumpliendo en función de qué Parlamento los decrete. El quilombo lo tenemos a la vuelta, tras la ejecución sumarísima de unos independentistas que jugaron durante años a la yenka para acabar mudando los calzones a su tierra a conveniencia. Van ganando, mientras España, el Estado, apenas dispone de herramientas para aguantar la hemorragia de un nacionalismo que fue amontonando victorias cuando los Gobiernos estatales dispensaban con una sonrisa todo cuanto el cliente demandara. Y se nos fue la vida a borbotones.

Decía Ortega y Gasset que “el problema catalán no se puede resolver; solo se puede conllevar”. Luego vinieron otros, ya en democracia, que avisaron de la deriva, de la balcanización, de las costuras a punto de estallar, pero otros muchos pusieron sordina a las protestas. España no se romperá, dijo Zapatero, también llamado el profeta. Y aquí estamos, divididos y abrumados, con los tribunales, con la fiscalía, con un arrebato de autoridad que representa la única alternativa de un Estado liquidado lentamente por nosotros mismos.

Se puede entender a los independentistas, por qué no. Tendrán sus razones y sus sentimientos, y puede que hasta llegue un día en que el referéndum sea inevitable y entonces aceptaremos y se abordará el asunto. Entre todos. Con leyes, con democracia, con juego limpio. Pero, llegado ese día, que acepten también las condiciones del Estado. Que den facilidades para que España constituya un aliciente y un orgullo para los ciudadanos catalanes, para que exista libertad e información. Para que España, en definitiva, recupere el terreno perdido, tras tantos años de chantajes. Y en esa igualdad de condiciones que se vote. Eso sí, dentro de quince años. Si quieren negociar tendrán que ceder. Las cesiones no pueden estar siempre del mismo lado. Ahora juegan con ventaja.

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