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Alberto Gutiérrez Delgado

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Periodista, emprendedor, viajero, lector. Las cosas no hay que decirlas sino hacerlas. Este es mi lema. Vivimos el mejor momento de la Historia. Debemos aprovecharlo.

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El nudismo, al desnudo

nudismo

Hace una semana el Ayuntamiento almeriense de Cuevas del Almanzora decidió prohibir el nudismo en todas sus playas (17 kilómetros de litoral). Estos días el municipio murciano San Pedro del Pinatar ha tomado la misma medida. Mañana será otro pueblo el que imponga la vestimenta en el baño “para no crear problemas de convivencia”. La moda se extiende por nuestra costa sin que nadie diga nada, sin que se ponga el grito en el cielo ante una medida que recorta nuestras libertades, cada vez más menguadas. El nudismo se ha quedado al desnudo y, mientras tanto, la población asiste impertérrita, anestesiada y muda.

Son otros muchos los problemas que azotan nuestras vidas, dirán algunos, y no les faltará razón. Pero este asunto contiene elementos que lo hacen muy significativo. En primer lugar se trata de una práctica minoritaria, pero también legal, que el Estado auspició cuando llegó la democracia y en consecuencia las libertades. El hecho de ser minoritaria la convierte, hoy por hoy, en una actividad susceptible de ser prohibida, como ha pasado en otras disciplinas, como los toros en Cataluña. Y no, no estoy mezclando churras con merinas. Se trata de la sagrada libertad, que empieza a ser una rareza en esta sociedad cada vez más antipática. Me hubiera gustado que el que tanto se enfadó cuando prohibieron los toros en Cataluña hubiese protestado ante esta nueva censura. Porque ya no es cuestión de discutir acerca de la actividad en sí -te gustará más o menos la fiesta o el nudismo- sino de la maldita prohibición de algo legalmente constituido.

Por otra parte, el nudismo es una de las mayores expresiones de libertad y de comunión con la naturaleza, donde además se invoca la igualdad de las personas, la eliminación de estereotipos y del miedo social, que es el peor de los miedos. Aunque haya todavía muchas personas que lo estigmaticen y estén convencidas de que andar desnudos es violentamente ofensivo contra lo demás, por no hablar del trasfondo pecaminoso que algunos atribuyen a venir como tu madre te trajo al mundo, cosa que no entiendo. No digo que se pueda ir desnudo por la calle, pero si existen espacios en las playas para ello, ¿por qué condenarlos a la prohibición y no darles una salida?

Sigamos anestesiados, hasta que vayan quitándonos todo. Porque de alguna manera cada uno de nosotros pertenecemos a una minoría. Dirán que el asunto -llegado el caso- se votará y se tomará la decisión de lo que diga la mayoría. Porque todo, absolutamente todo lo que hacemos en esta vida, tiene beneficiarios y también perjudicados, o supuestamente perjudicados. Cuando estos superen holgadamente en número a los primeros se votará y finalmente se prohibirá. Y a esto le llamaremos democracia.

Foto: la he encontrado en Google y es de ABC Sevilla.

 

2 comments on “El nudismo, al desnudo

  1. Alfonso dice:

    Flipo con la comparación de nudismo y toros… El nudismo fomenta el respeto por la naturaleza, los toros… Mas bien no.

    En fin, pese a todo creo que lo que están haciendo es una pantomima para tener contentos/as a esa gente que se ofende por un desnudo pero ve bien que se maten toros….

    1. Gracias por tu participación, Alfonso. El ejemplo de los toros es válido porque en Cataluña era la afición de una minoría. No estoy de acuerdo contigo en que el toreo no respeta la naturaleza. Si algo tiene es un carácter conservacionista sin parangón. Solo tienes que ir a las dehesas y ver los impresionantes ecosistemas que existen en torno a los toros. Otra cosa es la sangre del animal. Pero tampoco este era el asunto post, es decir, cuestionar el nudismo o los toros, sino mostrar la vulnerabilidad de las minorías en una democracia y poner de relieve que cualquiera de nosotros podemos sufrir la censura en aquello que nos gusta. Eso es lo verdaderamente inquietante.

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