search instagram arrow-down
Alberto Gutiérrez Delgado

Alberto Gutiérrez Delgado

Periodista, emprendedor, viajero, lector. Las cosas no hay que decirlas sino hacerlas. Este es mi lema. Vivimos el mejor momento de la Historia. Debemos aprovecharlo.

Enlaces personales

Ver perfil completo →

Entradas recientes

Comentarios recientes

Fernando Mariano And… en El bar de Jo
Aurora en Aurora Bolívar: “Lo que vives…
siquescurioso en Trafalgar
Sara en Aurora Bolívar: “Lo que vives…
Jesús García en Eduardo Fajardo, actor:…

Archivos

Categorías

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 3.672 seguidores

Redes Sociales

Follow Al otro lado de Aqaba on WordPress.com

Kikín Fernández: “En Almería somos fetichistas, no chauvinistas”

kikin fernandez

Aparcó las leyes por el humor para dirigir, escribir y actuar. En junio estrena en el teatro Cervantes la obra ‘Vacaciones en el bar’. Cree que el drama le gana la partida a la comedia “porque competimos por sufrir” y le hacen gracia “aquellos entusiasmadísimos con lo suyo: tomarse algo demasiado en serio es hermosamente ridículo”. (Entrevista en La Voz de Almería el pasado sábado).

En España se habla del humor manchego. ¿El humor almeriense es una realidad nacional?
Es una realidad universal, porque las cosas lo son ante el mundo. Existe y es único. Cultivamos un humor de la calle, hemos puesto un espejo en el escenario, retratando lo que nos gusta y lo que no. Vivimos un momento curioso, porque por un lado tenemos la herencia de la devastación intelectual de la crisis, es decir, aquellos que hicieron mucho dinero y presumen de su ignorancia, y los que solo leen las redes sociales.

¿Cuál es la gran tragedia del almeriense?
Me recuerda una frase que digo: hay dos clases de catetos, los que no quieren salir de su pueblo y los que no quieren volver. Pero los almerienses no somos así. Sí miramos mucho alrededor en lugar de mirarnos al espejo. No sabemos reconocer nuestros defectos. Aquí no he visto nunca una manifestación multitudinaria. Somos fetichistas con lo almeriense, pero no chauvinistas. Un ejemplo fue Casa Puga cuando se iba a cerrar. Era un fetiche. Decían que era el bar más antiguo, pero si cerrase habría otro más antiguo en su lugar…

Estás pergeñando una nueva obra de teatro. ¿Tendrá el mismo tono que ‘Aquí, sufriendo’?
No, exploramos otro tipo de humor. En ‘Aquí, sufriendo’ hicimos un pacto tácito entre el público y nosotros. Tuvimos que pactar con sus expectativas. Este año hemos decidido concentrarnos en lo que sabemos hacer, que es diseccionar la personalidad almeriense y mostrar una galería de personajes en una obra de teatro, con un humor ácido y corrosivo. Se llamará ‘Vacaciones en el bar’.

Si tan bueno es reírse, ¿por qué nos empeñamos en el drama?
Porque el ser humano necesita cariño y el drama inspira compasión con más facilidad que la risa. Nos gusta el drama porque nos convierte en protagonistas absolutos. Se llama más la atención sufriendo que disfrutando. Competimos por sufrir.

¿Hoy existe más autocensura?
Lamentablemente, sí. Hay muchos censores y opinadores. Hacía muchos años que no había tanta censura. A mucha gente le encanta ofenderse, pues es una forma de reivindicar sus posiciones. El primero que se ofende siempre es el tonto.

¿Qué cosa seria te hace mucha gracia?
Casi todo y en especial alguien entusiasmadísimo, por encima de lo normal, con lo suyo. Los flipados. Todo lo que se toma demasiado en serio es hermosamente ridículo.

¿España es un sainete o un libro de caballerías?
Es una tragicomedia, pero en el fondo es una tragedia. Tenemos ese sentimiento de que las cosas no tienen arreglo… Nos empeñamos en tener razón. Lo que nos gusta no es discutir, sino tener razón. Esa es una forma trágica de enfrentarse a la realidad. Vivimos en las dos Españas de siempre, o eres del Madrid o eres del Barça. ¿De qué sirve ser del Betis? (ríe).

¿Cuál es el ‘tranquimazín’ del almeriense?
Lo que te tranquiliza es que las cosas estén cerca. No tener que ir en coche a los sitios. También nos tranquiliza que no te presionen cuando te pregunten qué vas a querer de tapilla (risas).

Conozco de uno que fue a un funeral y le sonó el móvil, con la música de ‘La muerte tenía un precio’. ¿En qué lugar inesperado has vivido algún momento cómico?
Hice un monólogo en una sala de quimioterapia. La gente se partía con los chistes sobre la muerte. Te das cuenta de que para pasarlo bien no hay nada como perder el miedo.

¿El humor te hace olvidarte de ti mismo?
Sí, de todo, pero me gusta disfrutarlo sabiendo quién soy y dónde estoy. Te necesitas como punto de referencia. La risa es la droga más potente del ser humano.

Responder
Your email address will not be published. Required fields are marked *

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: