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Alberto Gutiérrez Delgado

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Periodista, emprendedor, viajero, lector. Las cosas no hay que decirlas sino hacerlas. Este es mi lema. Vivimos el mejor momento de la Historia. Debemos aprovecharlo.

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Fernando Sánchez Dragó: “Trump, un guerrero, cumple sus promesas”

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Abomina del “igualitarismo y el estado del bienestar, que es una extorsión fiscal”. Cree que el nuevo presidente americano “marca el fin de la Era Contemporánea” y señala que “la crisis, de la que no vamos a salir, es el preludio de la tercera guerra mundial”. En el plano sexual, recuerda “a las chicas de buenas familias bajo Franco”. Entrevista (ampliada), publicada ayer en La Voz de Almería.

-¿Eres libre?

No. Cuando tienes cuatro hijos, uno de 58, otro de 48, otra de 38 y otra de 4 y por lo tanto tienes condicionamientos económicos -yo siempre he atendido las necesidades económicas de mi gente- es muy difícil ser libre. Lo único que me gusta hacer es escribir. Bueno, he follado, bebido alguna copa de vino o hecho viajes, claro. Toda esa hojarasca de la tele, de la radio lo hago con enorme desgana. Me gusta pasar inadvertido. Mi ideal de vida es el de Epicuro, vivir oculto. Solo el hombre que vive oculto es libre. En el mundo de hoy nadie puede ser libre. Yo he estado lleno de enemigos, hoy el enemigo es la araña, es decir, internet. Estamos permanentemente vigilados. Mira, aquí al otro lado de la pared vive mi buena amiga Esperanza Aguirre. Seguramente la conversación está grabada. 1984 es un libro ilegible, aunque la idea es buena. Ha desaparecido la libertad de costumbres. La libertad privada ha desaparecido. Otra cosa son las libertades públicas, pero no me interesan ni poco ni mucho ni nada. Es verdad que el régimen de opresión tiene una ventaja, y es que te permite la clandestinidad, mi deporte preferido, es decir, incumplir las leyes. Siempre con astucia y con sentido común, y procurando que el peso de la ley no caiga sobre mí. Henry Miller decía que cada vez que se viola un tabú sucede algo estimulante. Yo te diría que cada vez que se infringe una ley sucede algo estimulante.

-Has dicho alguna vez que no te gustó nacer español. Pero, ¿qué momento de la Historia te hubiese gustado vivir?.

Cualquier época anterior a esta. Mi equivocación ha sido vivir en esta época. Me hubiera gustado muchísimo vivir en la prehistoria, porque todo era nuevo. He intentado seguir el precepto de Baudelaire: al fondo de lo desconocido para encontrar lo nuevo. Salir de la caverna. El hombre prehistórico que se encontraba una planta, un animal que nunca había visto. Ver algo nuevo. Tenías que inventar. Es lo que hace el niño. Escribir es volverte niño. Me iría al Paleolítico, ni siquiera al Neolítico.

Me hubiera gustado vivir en el siglo más alto de la historia, el V y VI antes de Cristo, siglo de Buda, Zaratustra, Pitágoras, el siglo de pensamiento presocrático, Confucio… También en la guerra de Secesión de los Estados Unidos, el de las grandes exploraciones del África negra…

-¿A España, como a Europa, le falta un relato? Me refiero a un propósito, más allá del bienestar…

A España no solo no le falta un relato sino que le sobra. El español es hispanocéntrico durante toda su Historia. Hay bibliografía, ya desde Alfonso X relatando España. Incluso yo hice una apabullante aportación, por su tamaño, sobre historia mágica de España. ¿Un objetivo común? No creo que debamos tener. Todas las personas son distintas. Lo que más detesto es el igualitarismo. No creo que el ser humano, como dijo Aristóteles, sea un animal  social. Somos un animal cordial en el mejor de los casos y un depredador en el peor de los casos. Yo no soy un animal social. La historia universal nos demuestra que los hombres no han perseguido los mismos objetivos. Pero hoy, en nombre del igualitarismo y la globalización, se ha creado una uniformización de la sociedad. Hoy parece que el objetivo es el bienestar y yo detesto el estado del bienestar, que es lo contrario de lo que llamo estado de responsabilidad. El bienestar es un sistema de confiscación, de extorsión fiscal en el cual los políticos de ese abominable sistema que es la democracia por sufragio universal, no así la democracia al estilo griego, donde tenían derecho al voto las personas con criterio, los ciudadanos, los que habían aprobado la paideia. En esta abominable sociedad democrática nos han desjarretado, castrado, con la idea de que lo que hay que hacer es divertirse, la vida es un espectáculo y el único objetivo es la felicidad. Pues no. Y ya que ha salido a relucir esto, te digo, escandalillo al canto: el voto no es un derecho natural sino positivo, es decir, se gana. Es un derecho creado. Cualquier persona para votar debería someterse a un examen y si demuestra criterio, generosidad, benevolencia hacia sus semejantes e interés por la cosa pública esos son los únicos que deben de votar. Y segundo, es escandaloso que para ser notario, fontanero, etc., tengas que tener un diploma, unos estudios, y para ser político, en cambio, puedas ser rigurosamente analfabeto. Un presidente de gobierno podría ser analfabeto, podría firmar con el dedo. Eso es increíble. Urge que para ser político se hagan unas oposiciones durísimas, más que las de notario, registrador o abogado del estado.

-Estos últimos sesenta años de convivencia pacífica, ¿son un espejismo de la Historia?

Son el preludio de la próxima guerra mundial. Está en puertas. Por lo pronto porque una crisis siempre se ha acabado con una guerra. Y de esta crisis, aunque haya zigzags, no vamos a salir. La guerra destruye y por lo tanto se vuelve a construir. La guerra activa la economía. Por otra parte, estamos asistiendo a un terremoto del orden mundial. Europa está en las últimas, desaparece. Surgen unos Estados Unidos muy fuertes, con Trump, está China, y Rusia, con Putin, que es el mejor político del mundo. Es el único que tiene las ideas claras, que no negocia, que ejecuta, que es lo que tiene que hacer un político. Y luego está el Islam. Si Hillary, la bruja, hubiese ganado, la 3ª guerra mundial estaría servida. Ella es solo una sierva del yihadismo, ella ha creado las primaveras árabes, la guerra de Siria, y es una lacaya de la industria del armamento. Menos mal que ha perdido. Más que ganar Trump ha perdido Hillary.

La guerra está en la naturaleza humana. El ser humano es depredador, es el peor, el único animal que mata por matar. Con el ser humano llega la maldad. Hoy no existe una gran conflagración, pero existen más guerras locales que nunca.  Estamos siempre guerreando los unos con los otros. En una comunidad de vecinos está todo el mundo en guerra. Las parejas… siete de cada diez parejas se rompen detrás de un calvario en el que a veces hay malos tratos, y siempre el tedio conyugal, las acusaciones, los reproches, la infelicidad. Estamos todos a la greña. Es imposible que toda esa tensión no termine generando una gran guerra.

-¿El hombre es un lobo para el hombre, como decía Plutarco?

Por supuesto. Decir que el hombre es bueno es una gilipollez de Rousseau, por un lado con “El buen salvaje” y por otro con “El contrato social”. Se quedaría a gusto después de estas paridas… El hombre es depredador, es malo. Eso no quiere decir que no haya excepciones, también hay leones mansos. El ser humano bueno será uno de cada mil. Yo, como todas las personas mayores, de edad avanzada como la mía, me he convertido en un misántropo. Creo que la persona que llegue a mi edad y no sea un misántropo es gilipollas, no se ha enterado de nada. Hay una guerra entre los hombres y las mujeres. Son completamente distintos en deseos, anhelos, costumbres…, están condenados a follar juntos, a vivir en la misma cama. Eso es un polvorín. Yo he utilizado lo que Luis Roldán acuñó en la cárcel: martirimonio, que es la guerra mundial en pareja. En “El amor y occidente” Denis de Rougemont llega a decir que las guerras mundiales estallan por la tensión larvada entre los hombres y las mujeres. Sin ir más lejos, la primera guerra de la que tenemos noticia, la de Troya, estalló por eso.

-¿Vivimos en una civilización demasiado sujeta al crecimiento económico y la tecnología?

Habría que distinguir entre civilización y cultura. Elliot decía que cultura es lo que crece, lo que está vivo y civilización lo que no crece. Un coche no crece, un poema crece. El Quijote no se lee de la misma manera por un ruso, por un japonés, por un español. El Quijote está vivo. Sin embargo, la civilización… hoy día, esta parida de Zapatero de la alianza de civilizaciones… Civilización solo hay una, es la de la tecnología, la del coche, el ascensor, internet, la radio… Te vas a El Cairo, Tokio, Buenos Aires y la civilización es la misma.

Una de las grandes catástrofes de la historia es, junto al turismo, el desarrollismo. Los políticos, da igual de derechas o de izquierdas, todo lo basan en el crecimiento económico. ¿Adonde vamos a llegar? ¿A convertir la tierra en una bola de billar? Yo votaría a un político que propusiera un decrecimiento económico. Todo esto de la tecnologización pretende hacer negocio, y hacernos esclavos del consumo. El consumismo es la esclavitud. Tú compras una cosa y al día siguiente quieres otra. Es una droga altamente adictiva.

-¿Cómo lo paramos?

Se va a parar por una gran guerra mundial, por el desastre económico, porque el globo terráqueo no puede alimentar a 7 mil millones de personas, a diez mil, a veinte mil, que dicen las estadísticas que habrá en unos años… Hay una inflexible ley zoológica que dice que cuando una especie animal se desarrolla por encima de lo que el hábitat consiente se extinguiría. Si yo en vez de tener tres gatos en esta casa tuviera trescientos, se morirían. Va a haber pandemias, catástrofes, y probablemente Gaia, que es el ecosistema, reaccionará ante el agresor. ¿Cuánto va a tardar en producirse? No lo sé, pero pasará, dalo por seguro. Va a haber un regreso. Esto que ha pasado con Trump es un regreso. Las dos grandes ideas actuales son el identitarismo y la globalización, lo que polariza al mundo. Todos tenemos un impulso centrípeto, la identidad, y el impulso centrífugo, que es la globalización. Este último ha sido tan esclavizante que la gente está recuperando el sentido común. Es lo que está detrás de Trump, del Brexit, de Le Pen, de Alternativa en Alemania, del partido de la Libertad en Holanda…, de todos estos movimientos que el sistema tilda de ultraderechista, pero que no lo son. Al contrario. De hecho Le Pen es de izquierdas, socialdemócrata, defiende el aborto. Es verdad que defiende salir de Europa y del euro, como cualquier persona que tenga sentido común. Antes de ayer di el pregón en la feria taurina de Olivenza e hice hincapié en esto. Dije: se han acabado los malos tiempos, ahora el viento sopla a nuestro favor gracias al identitarismo.

¿Trump qué es? El far west. Si te cae bien, es Gary Cooper en Solo ante el peligro, y si te cae mal, Billy el niño o los hermanos Dalton. Es un señor de pistola al cinto. Es la historia sagrada de Estados Unidos. Igual que para nosotros El Cid, Cascorro, Numancia, Viriato, el 2 de mayo… La historia sagrada genera arquetipos, troqueles del inconsciente. Todas esas personas que han votado el Brexit o los que van a votar a Le Pen o a Beppe Grillo quieren recuperar lo propio, lo que los franceses llaman el terroir, que son los usos y costumbres de cuando eran niños, de sus padres, abuelos… Azorín decía,: vivir es ver volver. Ahora vuelven las barberías. Es fantástico. Parecían desaparecidas.

-Después de la gran crisis se están adoptando las mismas recetas: dinero barato, endeudamiento fácil. ¿No tenemos remedio? 

Las finanzas son siempre burbujas. Se cree que puede generar riqueza y no es así. El mundo financiero se basa en la idea delirante de que puede generar riqueza. Eso conduce al desastre. Lo que genera riqueza es el trabajo. ¿Y quien gobierna el mundo? Las grandes corporaciones financieras. ¿En Europa y hasta poco en EEUU quienes gobiernan? Los lacayos de los Rockefeller, los Rotschild. Las tres grandes campañas de la historia de la humanidad son:

La que creó el movimiento feminista. Lo crea la fundación Rockefeller a principios del siglo pasado. Querían que las mujeres trabajaran para así recaudar más impuestos. Las ganancias de las corporaciones se multiplicaban. También querían sacar a los niños de las casas para que fueran educados por ese sistema de corrupción que es la escuela pública, que lo único que quiere es crear buenos ciudadanos, aflojarse el bolsillo y dárselo a los políticos para que hagan mangas y capirotes. Eso ha convertido a medio mundo, a muchas mujeres y a parte de los hombres a creer que el movimiento feminista es de liberación de la mujer, cuando es exactamente lo contrario.

La segunda, la que conduce al presidente más siniestro de la historia de los EEUU, a dirigir Estados Unidos. Obama. No ha hecho nada. Todo lo que ha hecho lo ha hecho mal y nos deja una herencia al borde de la guerra mundial. Ese buenismo… Es Zapatero elevado al cubo. No es lo mismo Zapatero en la Moncloa que en la casa Blanca.

Tercera gran campaña: la que demoniza a Putin, cuando es un señor que tiene el ochenta y tres por ciento de apoyo popular en Rusia. Ellos sabrán, joder. Igual que con Trump, cuando lo han votado sesenta millones de personas. Será por algo. Un mínimo de respeto.

Siempre seguimos en manos de los mismos. Igual que en el siglo V cae Constantinopla, nadie era consciente de que acaba una era y empezaba otra, en Francia en 1789…, el 8 de noviembre de 2016 termina la Edad Contemporánea y empieza otra que no tiene nombre. La elección de Trump es un vendaval que lo va a mover todo. Fíjate, en una semana ha hecho más que todo lo que hicieron los políticos españoles, de izquierdas y  de derechas, desde que se murió Franco. Ha demostrado algo a lo que no estamos acostumbrados: está cumpliendo sus promesas. Si son buenas o malas, si serán beneficiosas o no ya lo veremos.

 

-Cambiando de tercio, ¿por qué te atrae tanto la cultura japonesa?

Lo que me fascina es la cultura, porque la civilización es la misma. Es pavorosa la tecnologización y el espectáculo, el manga, las niñas góticas. Pero debajo del traje gris hay un samurái y detrás de las japonesas están o estaban las geishas. Japón es el único país del mundo en donde ha sobrevivido la cultura arcaica. En cierta ocasión a Mishima fue a visitarle un reportero de la televisión francesa. Lo invitó a comer a su casa. Era un valedor de la tradición japonesa, pero vivía en un chalet americanoide, todo futurista, funcional… El periodista le dijo, “usted que es tan japonés, aquí no hay nada japonés…”. Le contestó: “en esta casa todo lo que no se ve es japonés”. Ese mundo japonés invisible existe, es como el iceberg de Heminway. Es la única cultura no contaminada o no tan contaminada como la modernidad.

Los japoneses son muy raros de por sí. Quizá por la insularidad. Nunca han sido navegantes, han vivido replegados en sí mismos. A partir de los tokugawa, cuando Japón se blinda, hasta 1868, se queda totalmente aislado del resto de la humanidad. Hasta que uno de los mayores malhechores, el comodoro Perry, que forzó el bloqueo de Yokohama, obliga a cañonazos a abrirse. El wabi-sabi, que es un concepto japonés, algo inefable, es lo imperfecto, lo que no se ha terminado, es el musgo de un templo, la humedad que poco a poco corroe la base de un mueble antiguo. Es lo húmedo, lo flexible. El wabi-sabi es la belleza.

 

-También te atrae el budismo…

Soy religioso, pero no clerical. Más que el budismo me gusta el taoísmo. Soy pagano y taoísta. Aunque no me gustan las etiquetas. Pero el budismo, como todas las religiones, tiene un lado mistérico, filosófico, y otro de supersticiones, devocional, superficial. Esta parte es muy parecida a las estúpidas supersticiones del Islam o de la civilización cristiana. Yo organizo encuentros eleusinos en Benarés. He llevado hace poco a treinta personas. Eleusis es el mayor fenómeno de ilustración cultural, filosófica, religiosa de la historia. Allí nació la tragedia griega. Durante once siglos, los grandes nombres de la antigüedad, filósofos, pintores, poetas, políticos, etc., pasaron por Eleusis. Se tratan los misterios mayores, el misterio de la vida y la muerte, la trama del universo, con ayuda, por supuesto, de esas sustancias sacramentales, de las cuales yo soy un defensor, como sabes. Anoche, sin ir más lejos, me tomé un buen lingotazo de marihuana, en forma de líquido, no fumada. Ahora es muy fácil conseguir, a través de clubs, que navegan entre la legalidad o no… No llevan aparejado el consumo nefasto del tabaco y pueden pegar tanto como el LSD.

-Tu afición taurina te ha llevado a defender mucho este arte. Te entusiasma José Tomás, por cierto.

Me gustan mucho Ponce, Morante, Manzanares, no solo José Tomás, que es un misterio, resulta muy difícil hablar con él. Estuve el día de su reaparición en Barcelona. Cenamos con él Jorge Sanz, Vicente Amigo y yo, y José Tomás apenas habló. Hablé yo mucho más… Es un hombre impenetrable. Pero los toreros son así. Se lo decía yo a Morante. Los toreros saben torear, pero no saben explicarlo. Son pájaros, saben volar, pero no son ornitólogos.

-Además, están expuestos a un conflicto interno muy fuerte, a una presión brutal…

El torero es un superhombre, el torero puede ser analfabeto, pero siempre es inteligentísimo. ¿Sabes lo que es estar pegado a las tablas y que en unos segundos tengas que decidir qué hacer con ese morlaco de 600 kilos? Tienes que ser muy inteligente. De ahí que a veces ellos dicen frases cargadas de sabiduría. Esa presión psicológica, tener que estar cien tardes, con dos toros y al día siguiente otra vez toreando… Los toros es lo único que nos queda del mundo antiguo, junto con la invisibilidad mishiniana de los japoneses que te decía. Es asombroso que en este mundo tecnologizado haya sobrevivido este sacramento.

-¿Qué aporta la meditación?

El conocimiento, la lucidez y la felicidad. Las sustancias sacramentales te dan lo mismo, pret a porter. La meditación es más dura, más costosa, no siempre se consigue y no está al alcance de todo el mundo. Es la iluminación absoluta. Cuando caes en la meditación profunda te has muerto. Estás en el encefalograma plano. Entiendes la trama del universo, te entiendes a ti mismo, emergen los mimbres de tu inconsciente. Pierdes el miedo a la muerte, porque estás muerto, pero no te has muerto. Te embarga una dicha extraordinaria. Es un chute de amor en vena que no te puedes imaginar. Si meditas dejas de ser un depredador y un salvaje.

-Resulta chocante tu querencia por la cultura japonesa, por la meditación y esa predilección por Trump.

No, porque no me gusta por su vertiente política, sino por su vertiente guerrera. En Trump veo un guerrero. Lo veo como el juez de la horca, de la película de Paul Newman. En Putin veo un cosaco, un general de la Santa Rusia. Los rusos nos han salvado tres veces, de los mongoles, de los turcos y ahora de los musulmanes. Si no fuera por los rusos la guerra de Siria seguiría. Rusia es la tercera Roma. Él se ve que es un guerrero, le gusta montar a caballo, nadar, cortar leña. Y a Trump le faltan las pistolas al cinto. Este escándalo de los blanduchos que son los europeos, por la pena de muerte y el derecho a portar armas de los americanos… No se dan cuenta de que eso para los americanos es sagrado. No entiendo que tú y yo no podamos llevar armas. ¿Por qué no? Otra cosa es que hagan falta unos requisitos. Así se hizo América. Aquí en Europa no se entiende.

-¿Hay mucha gente impartiendo justicia? Quiero decir que hoy todo el mundo juzga. 

Me preocupa la judicialización de la vida política. Un gobierno tiene que gobernar, con legitimidad y fuerza para gobernar. Aquí enseguida te denuncian y todo queda paralizado. Los jueces están para aplicar las leyes… Por otra parte, los ciudadanos españoles siempre están juzgando a los demás. Adoro a los gatos porque no te juzgan nunca, te respetan siempre. Ahora están los programas de telebasura, las tertulias, todo es juzgar. A mí nunca me oirás hablar mal de nadie. Bueno, puedo decir alguna palabra mordaz de algún político… No me fío de quien habla mal de los demás. En España todo el mundo habla mal de los demás.

-¿Tener amigos de ideologías contrapuestas refresca el pensamiento? 

Sí, aparte de refrescar el pensamiento, ¿qué tiene que ver la amistad con las ideas? Soy igual de amigo de Jorge Vestringe que de Santi Abascal. Es más, me gusta juntarlos y surgen chispas, cortocircuitos. La amistad solo obliga a una cosa: la lealtad. Me gusta mucho ese poema de Kipling: “Un hombre hay entre mil, Salomón dice, que os será más amigo que un hermano. ¡Vale la pena que se gaste el tiempo en el tenaz empeño de encontrarlo! Entre mil hombres, todos, menos uno te verán cual el mundo te ha juzgado; más uno entre esos mil irá contigo hasta el pie y más allá de tu cadalso”. No estoy de acuerdo políticamente con Vestringe, pero lo defenderé siempre.

-Me decía un psiquiatra que muchas personas no saben justificar lo que piensan. ¿Estás de acuerdo?

Se parece a lo que te decía antes del toreo. La mayor parte de la gente es así. La mayoría de los que han votado a Trump no saben por qué lo han hecho. Pero sienten algo, han escuchado en boca de Trump cosas que no entienden, pero que les resultaron consanguíneas. Decía Machado: hora es escuchar las viejas palabras que han de volver a sonar. Cuando las escuchan rememoran. Es la música callada del toreo.

-¿Se ha identificado lo nuevo con lo bueno?

Sí, ¿por qué va a ser bueno? Soy un conservador y digo que cualquier tiempo pasado fue mejor y que desde el siglo V o VI la humanidad ha ido degenerando. Me molesta muchísimo que las cosas cambien. Que el bar cambie. Detesto a los diseñadores. Ya sabemos cómo es una mesa o una silla, ¿por qué cambiar las cosas? Es lo que está pasando con una de mis bestias negras que es la cocina creativa, que yo llamo las bullipolleces. Haz la comida de siempre, pero bien. A los diseñadores les aplicaba la ley coránica, empezando por la falangeta del dedo izquierdo (risas). Los grafitis…Vas a Japón y jamás verás uno.

-¿Qué has hecho por encima de tus posibilidades?

Siempre he estado intentado ser sobre humano, es lo que deberíamos intentar todos. Hay que intentar que tu humanidad crezca, que se supere a sí misma. Creo en el alma, pero no creo que todas las personas la tengamos. Se nos da la posibilidad al nacer de tener alma, y quienes en el momento de la muerte sean mejores de lo que lo eran al nacer, esas personas se han fabricado un alma y cuando se mueren no se extinguen. Las otras desaparecen. Esto lo explico en mi último libro. Hablo del auriga de Platon. El ser humano es como una auriga, tiene cuatro caballos: por un lado está el cuerpo. Si te quedas solo en el músculo eres una top model, un magnate; luego está el sexo, que es la fuerza, la libido, que significa energía. Es uno de los ámbitos en donde yo he intentado ser sobre humano. Por otra parte, el corazón. Es la emoción, el sentimiento. Pero si te quedas ahí eres un animalito de Walt Disney, el buenismo estúpido que impregna la sociedad… Y por último la cabeza, la razón. El hombre superior es el que consigue que esos cuatro caballos vayan en la misma dirección.

-Para la eterna juventud, ¿es fundamental la curiosidad?

Es condición necesaria. Hace falta también valor, inteligencia, fuerza y energía. Sin curiosidad y voluntad la inteligencia no sirve para nada. De ahí mi interés por los gatos, que son muy curiosos y al mismo tiempo muy valientes. Por eso lo de la curiosidad mató al gato. El 80 % de los gatos mueren de muerte no natural. A mí la curiosidad es lo que me mantiene joven. Mi ayudante, Javi Redondo, dice que tengo voracidad, estoy en constante ebullición, me mantiene muy vivo.

-Incluso la curiosidad en el sexo.

Precisamente mañana se emite el programa de Risto Mejide. Hablamos de sexo. Ahí está Ana Grau, certificando lo que digo en el libro, en el que participa mi hija Ayanta. Otra vez dirán que si soy un fanfarrón. Digo algo que es rigurosamente cierto, con mis ochenta años hago el amor mejor, por supuesto, y más veces y durante más tiempo y de forma más satisfactoria. Ana está ahí para confirmarlo. La gente puede pensar que mi libro “El elixir de la eterna juventud” es de autoayuda. Qué va. Es muy autobiográfico, filosófico, literario, retador, divertido. Lo tenía firmado con Planeta desde 2005 y hace dos años, el día de la fiesta de Planeta en Barcelona, mi editor me cita y bajo a desayunar con Ana Grau, maquillada, minifaldera, escotada, hecha un bombonazo de la hostia. Yo noto, no lo llegó a decir, que David Figueras, pensó: este con 78 años viene a desayunar, después de acostarse a las tres de la noche, se presenta con semejante bombón.. así nos va a durar poco. Y entonces me dice: coño, Fernando, escribe ya ese libro, porque si no cuando se publique vas a estar en silla de ruedas y no vamos a vender ni un ejemplar (risas). Se me ocurrió que lo contara Ana. Es un texto explosivo. Dice que estar con Dragó es como meter la cabeza en un chaleco de explosivos. Es vivir historias apasionantes y sexo, otras cosas y sexo… Bajé a desayunar por primera vez en mi vida sexualmente feliz, dijo Ana. Me van a poner a parir. Es como cuando digo que he leído 30 mil libros. Toda mi vida he leído 500 libros al año.

-Salen 10 libros y medio a la semana, Fernando…

Algunos los leo y otros los hojeo, pero los veo con detenimiento.

-¿Lees a autores contemporáneos?

Sí, pero no novela. Ya lo decía Ortega, a partir de los cuarenta no hay que leer novela.

-¿Cuánto tiempo dedicas a escribir?

Si hay algo que merezco es el Premio al Mérito al Trabajo. Trabajo doce horas al día trescientos sesenta y cinco días al año. No descanso nunca, no me tomo ni un día de vacaciones. Escribo y leo. Tengo 42 libros escritos. He escrito también siete mil artículos y entrevistas.

-¿Dónde has tenido el mejor sexo?

Lo único que me gusta del judeo-cristianismo es el sentimiento de culpabilidad erótica. Los mejores polvos o ligues han sido judeocristianas, no creyentes necesariamente. Exagero un poco, lo digo metafóricamente, pero las mejores folladoras que yo he conocido eran las chicas de buenas familias bajo Franco. Porque, coño, si una chica cree que se va al infierno y a pesar de eso se aviene a hacer el amor contigo, coño, lo hace bien… ¿Decepciones? En Oriente no se hace bien el amor. La persona de raza amarilla físicamente es muy débil. Tienen menor resistencia. Las peores mujeres que he conocido en la cama son las negras de África, no hablo de las negras de EEUU, que ya están filtradas por el judeocristianismo. He vivido dos años en Kenia y otros dos en Senegal. Llegabas por la noche y te encontrabas dos tías metidas en el Land Rover y te estaban esperando. Te pedían un regalo. Estaba tirado hacer el amor, no tenían este sentido de culpa judeocristiano.

-¿Las cubanas?

Hombre, las cubanas lo tienen todo. Cuba es un hervidero sexual. Eso es un horno.

-¿No percibiste una mayor socialización de la gente allí?

Yo tardé en llegar a Cuba, en 1995. Me encontré con la antigua España, se hablaba el español antiguo, la España del Quijote. Hablan un español maravilloso, mucho mejor que el que se habla en España. El castrismo había congelado la España de mi infancia.

 

 

 

 

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