search instagram arrow-down
Alberto Gutiérrez Delgado

Alberto Gutiérrez Delgado

Periodista, emprendedor, viajero, lector. Las cosas no hay que decirlas sino hacerlas. Este es mi lema. Vivimos el mejor momento de la Historia. Debemos aprovecharlo.

Enlaces personales

Ver perfil completo →

Entradas recientes

Comentarios recientes

Fernando Mariano And… en El bar de Jo
Aurora en Aurora Bolívar: “Lo que vives…
siquescurioso en Trafalgar
Sara en Aurora Bolívar: “Lo que vives…
Jesús García en Eduardo Fajardo, actor:…

Archivos

Categorías

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 3.672 seguidores

Redes Sociales

Follow Al otro lado de Aqaba on WordPress.com

Eduardo del Pino, periodista: “Algunas historias suponen la paz del alma”

eduardo-del-pino

Este fin de semana entrevisté a Eduardo del Pino, periodista de La Voz de Almería, autor de las contraportadas diarias. Recientemente, Eduardo presentó su último libro, “Almería, guía sentimental de una ciudad”, donde rescata la vida de los almerienses de otras épocas. “En algunos casos se le hace justicia a quienes pasaron desapercibidos y lo dieron todo por sus hijos”, confiesa. Recuerda a las majorettes, “que olían a cuerpo recién duchado y perfume caro”.

De contraportada a contraportada, ¿qué tal en la última página?
Para mí es un privilegio porque es uno de los primeros rincones que mira el lector. Mientras la portada está cargada de noticias importantes, creo que hay mucha gente que huye de eso y se refugia en otras historias que a veces te hacen reír y casi siempre recordar.

¿Cuál ha sido la historia más emocionante que has escrito?
La de una señora mayor que, después de setenta años de soledad, seguía buscando a aquel amor adolescente. Fue el único amor de su vida, aunque no llegaron a ser novios. Se puso en contacto conmigo a ver si podía dar con él. Gracias al artículo los familiares del hombre se pusieron en contacto con ella. Le dijeron que había muerto. Hija del dueño de la finca “La deseada”, dijo que siempre pensaba cómo podía haber sido su vida con él.

Las majorettes de Mont de Marsan del tardofranquismo, ¿trajeron la modernidad?
Vinieron en el verano del setenta y dos para confirmarnos que los que decían que en Francia nos llevaban cuarenta años de adelanto se habían quedado cortos. Aquellas muchachas, que olían a cuerpo recién duchado y a perfume caro, nos miraban a los ojos y se insinuaban. La gente de mi barrio estábamos acostumbrados, cuando jugábamos con el balón en la plaza de la catedral, a ver las sotanas de los curas y a las mujeres de luto con sus rosarios.

La obra de la Rambla y los Juegos cambiaron la ciudad. ¿La gente también cambió?
El dos mil cinco nos dejó un estadio sin personalidad, en teoría de atletismo, donde no se hace atletismo, y la urbanización sin sentido de la Vega de Acá, donde no hay dos edificios iguales, sin otro argumento que hacer un gran negocio. Del centro histórico se olvidaron. El almeriense no ha cambiado. Es abandonado para su tierra. Si un día dijeran de llevarse la Alcazaba no pasaría nada. Somos poco reivindicativos y participativos. Hay una cultura del paseo arraigada de hace siglos. En las manifestaciones de la Transición se cantaba “no nos mires, únete”, porque eran más los que miraban que los que protestaban…

¿Cómo llegaste al periodismo?
Por casualidad. Empecé a escribir con catorce años, desde que leí un poema de Antonio Machado. En el colegio e instituto, donde destacaba como follonero, conseguía sobresalientes en lengua y literatura, para sorpresa del claustro de profesores. Empecé a mandar artículos a La Voz hasta que hace veintinueve años me llamaron para trabajar. Era profesor, especialista en Humanidades, en el colegio de La Chanca, y lo dejé todo por el periodismo.

¿La gente quiere inmortalizar sus historias al verse en tus contraportadas?
Se da mucho el que quieran homenajear a sus padres y antepasados. Fueron personas perdedoras, sufrieron la guerra y pasaron desapercibidas, pero supieron sacar a sus hijos adelante y muchos jamás tuvieron ni siquiera vacaciones. Para algunos, que publique estas historias, es la paz del alma, como si se les hubiese hecho justicia.

¿Cómo es un día cualquiera tuyo?
Me levanto muy temprano y salgo a andar en dirección al sur. El mar es el mejor reconstituyente para empezar el día. Me gusta rondar las peluquerías porque son los mentideros de la ciudad. Algunos clientes solo van a leer el periódico. Te nutre de las pequeñas noticias de los barrios.

¿Has tenido alguna referencia en el periodismo?
Umbral, porque cuidaba la estética del lenguaje como si fuera un tesoro. Y Manuel Vicent. Me gustan los articulistas, porque llegan hasta los huesos de las noticias.

¿En qué década te quedarías?
En los setenta. Que hubiesen durado otras tres décadas más. Todos los días ocurría algo diferente, el mundo cambiaba de verdad, llovían las pequeñas revoluciones, como comprarte una televisión. En la música pop, por ejemplo, se está repitiendo toda esa época. Y todavía no se había perdido la inocencia.

Responder
Your email address will not be published. Required fields are marked *

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: