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Alberto Gutiérrez Delgado

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Periodista, emprendedor, viajero, lector. Las cosas no hay que decirlas sino hacerlas. Este es mi lema. Vivimos el mejor momento de la Historia. Debemos aprovecharlo.

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Jordi Évole y el fenómeno de Mercadona

mercadona

La otra noche Jordi Évole cocinó un programa sobre el fenómeno de Mercadona, que pretendía indagar en las posibles lagunas de una empresa que da trabajo a casi ochenta mil personas en España, y que, como es natural, las tiene. A partir de ahí, el presentador de ‘Salvados’ edificó un espacio donde la compañía de Juan Roig trataba de resistir las embestidas. Pero, ¿cuál era el objetivo de Évole con este programa?

La tesis que el periodista de La Sexta exhibía veladamente es que Mercadona es una empresa explotadora con sus trabajadores y sus proveedores. De ahí su éxito, viene a decir. Pues bien, realizar un programa sobre una empresa con esa barbaridad de empleados con los pocos mimbres de apenas dos trabajadores o el testimonio de un quejoso interproveedor resulta ridículo. Pero unos buenos planos y efectos televisivos pueden convertir un producto insustancial en un arma periodística de consecuencias inquietantes, sobre todo para Mercadona (ayer una de sus tiendas de Almería registraba mucha menos clientela de la habitual: tal vez sucedió en toda España).

La segunda derivada es que cada día más gente como Évole pone en duda al empresario, al gran empresario que crea imperios como el de Mercadona o Zara. Distinta es la percepción hacia el pequeño emprendedor, que al parecer goza de todo el crédito en un país que necesita, sin embargo, empresas de mayor tamaño. Y yo soy de los empresarios pequeños, pero sería un orgullo para mí crear una gran compañía, vender en todos los países del mundo y generar riqueza en mi entorno, como lo están haciendo Juan Roig, Amancio Ortega o Paco Cosentino. 

Por supuesto, cualquier sociedad tiene sus lagunas y sus carencias, donde el periodismo puede hacer presa. Y no está mal que así sea, pero el periodista -y aquí hablo como profesional de la información, no como empresario- también debe buscar el contraste si desea credibilidad. En el programa de marras el presentador hace hincapié en el asunto de los interproveedores, que libremente llegaron a acuerdos con Mercadona, que vieron cómo sus ingresos se multiplicaban y se hicieron más ricos, a cambio de que los directivos de la compañía valenciana entraran a rebajar los costes de sus empresas. Evidentemente, Mercadona tiene más fuerza en esta relación y llega hasta donde puede y hasta donde le dejan. Son las reglas del mercado en un sistema absolutamente libre: al proveedor nadie le obliga.

Por otro lado, el periodista catalán habla con el sector primario, el de los agricultores, que se quejan de que en ocasiones tienen que vender por debajo de coste. Es terrible, pero no es la primera ni la última vez que ocurre. En este sector y en cualquiera. Que se pase por la construcción y verá. No es culpa de Mercadona, por mucho que lo intente hacer ver Jordi Évole. La compañía de Roig tiene que dar los mejores precios a sus clientes si quiere vender más que su competencia. Así de simple en un mundo con libertad de mercado, donde jugamos con la oferta y la demanda y no hay una economía dirigida, como en los países comunistas.

Por último, resulta curioso que Évole haya dedicado sesudos programas de supuesta investigación periodística a Zara y a Mercadona, que se distinguen por no hacer apenas publicidad y menos en la televisión. ¿Por qué no se atreve con El Corte Inglés o con otras muchas marcas que se pasean por los anuncios de su propio programa? Quién sabe, pero lo mismo en poco tiempo las empresas de Ortega y Roig aparecen también en los anuncios…

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