search instagram arrow-down
Alberto Gutiérrez Delgado

Alberto Gutiérrez Delgado

Periodista, emprendedor, viajero, lector. Las cosas no hay que decirlas sino hacerlas. Este es mi lema. Vivimos el mejor momento de la Historia. Debemos aprovecharlo.

Enlaces personales

Ver perfil completo →

Entradas recientes

Comentarios recientes

Juanjo pérez en Juan A. M. Cuadrado: “En…
Margarita en Babilonia: 10 años, tanto vivi…
Fernando Mariano And… en El bar de Jo
Aurora en Aurora Bolívar: “Lo que vives…
siquescurioso en Trafalgar

Archivos

Categorías

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 3.878 seguidores

Redes Sociales

Follow Al otro lado de Aqaba on WordPress.com

Subida al Mulhacén

IMG_4138  IMG_4144 IMG_4157 IMG_4160 IMG_4171 IMG_4175 IMG_4176 IMG_4178 IMG_4179 IMG_4189 IMG_4190 IMG_4192 IMG_4194 la foto 3

Ayer subimos mi mujer y yo al pico más alto de la península, el Mulhacén. Era un objetivo que tenía en mente desde hace tiempo, pero no sabía muy bien las dificultades que entrañaba. Durante la semana había jugado más de la cuenta al squash, ese deporte que algunos ignorantes tildan de pijo pero que requiere una gran fortaleza. De manera que llegué con las piernas resentidas por el cansancio, pero más que dispuesto a afrontar el desafío del ascenso al famoso pico de Sierra Nevada. Mari Carmen, por su parte, llegaba en buena forma en un día en que daría todo un recital de perseverancia, tesón y actitud, por lo que al final de la jornada terminé llamándola Edurne (Pasabán). ¡Menuda máquina!

El día antes llegamos a Lanjarón, la puerta de la Alpujarra y tierra de mi padre y, en consecuencia, también mía. Allí levantó mi abuelo el hotel y la cafetería Paraíso, quedando hoy el hotel, en el que se hospedan cada año cientos de visitantes. Previamente, por la tarde, conocimos la playa granadina de la Rijana (no confundir con la cantante… jaja), cuyas aguas son mansas y cristalinas. No nos gustó tanto el acceso, pues hay que atravesar un túnel, lo que le resta encanto al lugar. Y poco más tarde estábamos en Lanjarón, en donde nos “aclimatamos” cenando en el restaurante del hotel Alcadima, en una terraza junto a la piscina y con una excelente cocina. Un lujo.

El confort daría paso unas horas después a una exigencia física considerable. Nos levantamos muy temprano y nos dirigimos a Capileira. De aquí saldríamos en un minibús de la Junta de Andalucía para llegar al Alto del Chorrillo. La guía, Conchi, nos explicaría en el trayecto algunos detalles de Sierra Nevada relacionados con la vegetación y la fauna, y allí estábamos, a las nueve y media de la mañana, dispuestos a sortear las embestidas de un ascenso aparentemente fácil pero de una dificultad notable.

La primera cuesta resultó muy dura, pero eso no fue lo peor. Me acordé del episodio de los Simpson, cuando Hommer está subiendo una montaña y cree haber llegado a la cima pero al alcanzar esta supuesta cumbre ve que era un espejismo y aún queda otro trecho más… y así varias veces. Pues eso fue lo que nos pasó ascendiendo al Mulhacén. Cuando creíamos que estábamos tocando la cumbre se nos aparecía en el cielo otro tramo más, mientras las piernas flaqueaban y el sol caía a plomo sobre nosotros.

Dos horas y media más tarde, coronamos el mítico Mulhacén, en donde azotaba un viento frío del que nos resguardábamos en la cara sur. El lugar es inhóspito incluso en verano y solo hay piedras enormes, alguna cabra montesa, escarabajos y avispas. Eso sí, las vistas son maravillosas. Se ve toda Sierra Nevada, las diferentes lagunas –como podéis comprobar en las fotos del post-, el Veleta, el pico Alcazaba, los antiguos glaciares… Toda la dureza era recompensada con estas vistas y, sobre todo, con el orgullo de haber logrado subir a este enigmático lugar, lleno historias y leyendas, como nos contaba Washington Irving en Cuentos de la Alhambra.

Ayer tocamos el cielo con las manos después de un tremendo esfuerzo y a mí me parece de las mejores sensaciones que pueden existir en la vida. Mari Carmen/Edurne creo que, aunque no lo dice, también se siente profundamente contenta. Dentro de nada, ¡al Himalaya! jajaja

Responder
Your email address will not be published. Required fields are marked *

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: