Javier García Compán: “El bar me ha enseñado a respetar a todo el mundo”

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Con solo veinticuatro años montó su propio bar, ‘Demodé’, una referencia nocturna almeriense al apostar por la música menos comercial. Forma parte del grupo ‘Proyecto Solaz’, “otro pilar fundamental de mi vida” y se muestra interesado en política, sorprendido, por ejemplo, de “ese personaje de ciencia ficción que es Donald Trump”. (Entrevista en La Voz de Almería el pasado sábado).

¿Qué ha supuesto ‘Demodé’ para la noche almeriense?
Sé lo que ha supuesto para mí, pero creo que ha aportado un hueco que estaba sin cubrir. La prueba es que todos los fines de semana la peña disfruta como en ningún sitio, se entrega a tope. Es mi vida entera. Me ha enseñado todo.

¿Como qué?
A tolerar y a respetar a todo el mundo, a ser consciente de que hay tipos de vida como número de personas. Cuando voy a un bar y me tratan mal, pienso: te desearía un bar. Lo digo en el sentido de que le mejorará como persona. Yo era un capullo y el bar me ha arreglado. Pero, bueno, no más capullo que cualquier tío que con veintipocos años monta un negocio así.

Aparte, se te ve entregadísimo.
Los trances que me pego en el bar poniendo música no son ni medio normales. La gente cree que estoy drogado, pero solo bebo cerveza. Una las claves es que ven que es algo sincero y eso te lo crees. Me sorprende un montón que todos los fines de semana conozco a alguien que va por primera vez, y es de Almería.

La clientela es muy ecléctica, una característica muy almeriense, porque nos juntamos todos con todos…
Sí, eso me gusta bastante. De todas las edades y de todas las tribus.

‘Demodé’ es el único bar en el que a las tres de la mañana suena ‘Omega’, de Enrique Morente, y el personal se viene arriba. No hay nada de reguetón…
Vivo al margen del reguetón. He sido muy nazi con la música, pero ya no. No sé si me he vuelto viejo. No entiendo que la gente disfrute con eso, pero puede que ellos tampoco me entiendan a mí. Me alegré de que nadie quisiera asociarse conmigo. Al principio había días en que el bar estaba vacío, pero yo ponía la música que me gustaba. Quizá si hubiese tenido un socio éste habría querido cambiar de música. Pero ‘Demodé’ no hubiera sido lo que es: el bar que quiero tener.

Formas parte del grupo ‘Proyecto Solaz’, donde básicamente hacéis lo que os da la gana, no estáis sujetos a las reglas del mercado…
Es otro pilar fundamental de mi vida. Cuando no estamos ensayando estamos en casa de alguno: somos muy amigos. Tenemos la libertad de tocar lo que queremos porque nos dedicamos a otras cosas. Hemos actuado en la sala Moby Dick, en Madrid, en el festival Sonorama, en el Arenal, de Burriana, en el Pulpop, Maldito Sol… Nuestras letras tratan sobre desesperación, sobre las partes más sucias que no quieres visitar de tu vida o de tu cabeza, cosas que nos dan miedo, que nos intrigan…

¿Qué te parecen los ‘talent shows’ de la televisión?
No me interesan. Tampoco puedo opinar porque no los veo. Si alguien es feliz, adelante. Pero me da pena porque la gente acaba cayendo en formatos de este tipo y no encuentra otros que el hecho de buscarlos supone un esfuerzo. La inmensa mayoría de la gente que viene a ‘Demodé’ no conoce las canciones y le encanta.

¿Qué te importa fundamentalmente nada?
Casi todo (risas) Sí me preocupo por cosas. Me interesa la política, cosas demenciales que veo en la prensa, la calma que llevamos con la locura que nos rodea, como la corrupción, la situación internacional, con el personaje de ciencia ficción que es Trump, los atentados…

Ahora estás entre semana en Sevilla. ¿Es verdad que tiene un color especial y que sigue teniendo su gente?
Ya estoy buscando cofradías y todo (risas). ¡Lo que tiene es un calor especial, sobre todo ahora!

¿De qué estás orgulloso?
De mi novia. Ha estudiado cosas muy chungas y ha aprobado una oposición muy difícil, de radiofísica, y le han dado plaza en un hospital de Sevilla.

Chipiritifláuticos, como la risa de mamá

Decían los siempre ocurrentes Les Luthiers que todo tiempo pasado fue anterior, y yo no sé si después de lo que está sucediendo en los últimos meses, años, en esta querida España, también todo tiempo pasado fue mejor, mucho mejor. A las pruebas me remito: lean periódicos, enciendan televisiones y radios, salgan a la calle o vean lo que se está fraguando ya incluso en los colegios. Resulta que en algunos centros de secundaria han creado una especie de protocolos para combatir las crisis de ansiedad de los alumnos en la época de los exámenes. Como lo cuento. Y cada día se producen dos o tres casos de chicos y chicas que ante el traumático episodio de las evaluaciones acaban tendidos en el suelo con los pies en alto y con una persona, digo yo que sanitaria, sacudiéndole las piernas para rebajar el sobrevenido síncope.

Así está el asunto. Antes, y no hay que irse al Pleistoceno, las crisis de ansiedad no existían porque el niño o la niña había llegado a esas edades con los deberes hechos, gracias a unos padres diligentes y con sentido común que corregían cuando tenían que corregir y no daban lugar a chorradas varias. Pero ahora, la sobreprotección a los niños, la eliminación de cualquier momento de sufrimiento, la mortificación de los padres por las culpas al no darles lo que quieren y cuando quieren, provocan escenas tan alucinantes como la de estos adolescentes panza arriba, prestos a ser asistidos para aplacar sus temores escolares.

Podría avizorar el futuro de estos chicos, pero no hace falta. Ya se está viendo cómo hay padres que acompañan a sus hijos en las entrevistas de trabajo, cómo van a protestar a su jefe cuando los vástagos se encuentran con problemas o cómo es la actitud de muchas personas ante los desafíos cotidianos de la vida, por nimios que resulten.

Alguien podrá decir que esta no es la norma, pero no se lo compro porque la realidad es que vivimos cada día más en una sociedad débil y timorata, donde el esfuerzo, la tenacidad, la perseverancia y la paciencia han sido suplantados por la facilidad, el bienestar y el placer. Pero, eso sí, luego te pones unas frases bonitas en las redes sociales, de que tienes que ser positivo y optimista, como Paulo Coelho, y nos creemos que ya somos chipiritifláuticos, como la risa de mamá.

Sol Ravassa: “Me identifico con eso de que la palabra va a misa”

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Aprendió el oficio de la maquetación en la redacción de un periódico y años después se lanzó al emprendimiento creando su propio sello, ‘SoldeSol”: una empresa de autoedición en la que “somos muy exigentes con la obra que nos llega”. Le preocupa que “tenemos mucha vida social, pero se diluyen los amigos de verdad, la comunicación”. (Entrevista en La Voz de Almería el pasado sábado).

Tu editorial es de autoedición, pero ¿en qué se distingue de las demás?
Me leo todos los libros. Tengo un community manager, un gestor y un administrativo, pero lo que compete al libro lo llevo yo. Y no publico todo lo que me llega. Quizá me iría mejor si así lo hiciera, pero va en contra de mi moral. Además, mi relación con el cliente es muy estrecha y se crea un vínculo de amistad.

Se ha democratizado el acceso a la publicación, pero ha ido en detrimento de la calidad. En muchos libros de autoedición se ven lacerantes faltas de ortografía. ¿Eres exigente con tus autores?
Sí, mucho. Pasa obligatoriamente por un corrector ortográfico y, si es preciso, de estilo. El autor también acepta que se le exija, pues ven que mejora su obra. Esto no lo hacen las otras editoriales de autoedición.Pero tengo que decir que la mayoría de los escritos que me llegan tienen muy buena calidad.

¿Por qué en España se publica mucho y se lee tan poco?
Hay muchas empresas de autoedición, se puede publicar también en Amazon… Muchos creen que por publicar un libro ya está vendido y no es así. En Sudamérica hay una comunidad de lectores muy amplia. Sin embargo, aquí parece que para una generación está la moda de que leer no mola, cosa que no está ocurriendo con los más jóvenes. Cuando te obligan en el colegio a leer no te facilitan la lectura de algo que te guste y eso hace que se le pueda tomar manía desde pequeño. Los padres también pueden elegir equivocadamente. A los niños hay que dejarles que elijan.

¿Qué libro te ha dejado más huella?
‘El Conde de Montecristo’ es mi favorito. Me identifico con las novelas sobre lealtad, honestidad, amistad, con eso tan importante de que la palabra va a misa. De hecho, yo he trabajado con autores con los que no he necesitado firmar ningún contrato.

El aventurero De la Quadra Salcedo decía que para viajar solo hacen falta los libros…
Efectivamente. Y yo añadiría los videojuegos. Por suerte, una parte del libro ha evolucionado en los videojuegos. Me refiero a aquellos en los que se crea un ecosistema y un mundo diferente. Hay uno, ‘Skyrim’, que es como ‘Juego de Tronos’, pero a lo grande, con dragones, leyendas medievales, etc. Activa mucho la imaginación.

En Farenheit 451 Ray Bradbury escenifica un futuro donde los libros están prohibidos. Ha habido obras que el poder no ha querido que se leyesen. ¿El lenguaje escrito es la sublimación de lo que representa el ser humano?
Está claro que gracias a la escritura podemos perpetuar nuestra historia, y no me refiero a la gran Historia, sino a la pequeña y personal, de cada uno, de todos. Así que en cierto modo, la escritura nos hace eternos y está al alcance de cualquiera. Desde un manual científico, un libro de historia, un diario personal o una carta comercial. En eso radica la grandeza de la escritura, que perdura, que puede guardarse, esconderse, quemarse o mostrarla al mundo. Sin necesidad de que el autor esté presente o vivo.

¿Qué te preocupa?
Que el mundo que vamos a dejar sea más egoísta y menos comunicativo. Puedes tener mil amigos en Canadá, pero no conocer a tu vecino. Tenemos mucha vida social, pero se diluyen los amigos de verdad. Mis sobrinos y mis hijos, cuando los tenga, lo van a tener difícil, hasta el punto de que te planteas si tener un hijo pueda ser hasta egoísta.

¿Estamos saturados de información?
Sí. Creo en la libertad de prensa, pero no se puede contar todo. Como eso de publicar cómo fabricar cócteles molotov… Igual ocurre con el sexo: los niños saben qué es, pero luego ves lo del juego del muelle, niñas que se quedan embarazadas y siguen pensando que son vírgenes, porque dicen que no han hecho el amor… ¿Dónde está la educación sexual?

Carta a Pep Guardiola

Querido Pep, durante unos años se decía, vulgarmente, que meabas colonia, porque tus exquisitas maneras y tu buena educación salían a relucir en cada momento de tensión, como los que tuviste con Mourinho, a quien tanto se le atacaba por sus hoscos y abruptos modos. Ahora, con tus desdeñosas declaraciones de ayer en el acto independentista de Barcelona, pidiendo “ayuda a la comunidad internacional por los abusos de un Estado autoritario” has dejado de mear colonia y has empezado a mear fuera del tiesto, siguiendo con las expresiones vulgares.

Te respeto como entrenador, pues tus títulos te avalan, pero con esta actitud has sembrado la discordia y has cometido varias injusticias. A quienes creemos en el deporte como galvanizador de los pueblos -pero de todos, no de uno- estas ligerezas tuyas nos parecen la siembra de la discordia y el abono del rencor, continuando con lo del tiesto. Es una manera perfecta de enfrentar a la gente, por mucho que los independentistas habléis de respeto y democracia, cuando esta, te recuerdo, está basada en la ley, que queréis pasaros por el arco del triunfo.

Que pidas ayuda a la comunidad internacional es obsceno y traicionero. Tú, precisamente tú, que has vestido la camiseta de la selección española, que has defendido a España durante tantos años. ¿Qué hacías jugando, entonces, si no estabas a gusto? ¿Por qué ibas contra tus propios principios? ¿Por qué han de fiarse ahora de ti un conjunto de ciudadanos, si eras capaz de pelear por un país solo por intereses y no por sentimientos? ¿Cómo puedes apelar a los sentimientos si en tu caso no fueron una prioridad durante tu etapa como jugador?

Luego hablas del Estado autoritario y del abuso y ya superas el esperpento. ¿Qué Estado autoritario y qué abuso? ¿El Estado que ha permitido la etapa de mayor libertad y prosperidad en la historia de España, incluida Cataluña? ¿El que ha transferido casi todas las competencias a tu tierra, desgajando áreas tan sensibles como la educación, que los políticos nacionalistas han mangoneado de forma inmisericorde para vender la mentira de “España nos roba”?

No tienes ni idea de lo que es un Estado autoritario, porque no has vivido en ninguno. España, aún con todos sus defectos y con todos los casos de corrupción de los últimos años, está en la antípodas de lo que denuncias con no poca cobardía. España es un gran país, una extraordinaria nación que te ha dado todo lo que eres y que no impide que cada persona se pueda sentir más catalán que español o más andaluz que español. Faltaría más. Pero si queréis cambiar las leyes id al Parlamento, donde reside la soberanía nacional, y pedid los cambios legislativos pertinentes para que vuestra causa tenga un cauce legal. Mientras tanto, es preferible que te mantengas al margen y vuelvas a lo de la colonia. Al menos no dabas el cante.

Nota: acabo de leer -hoy martes 13 de junio- que Guardiola jugó dos años en la liga de Qatar. Por lo tanto, me he equivocado. Sí ha vivido en un Estado autoritario. Y alguna vez ha dicho que es un Estado con libertades. Para mear y no echar gota…

Adelina Salinas: “No hay nada más constructivo que un halago”

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Estudió Arquitectura y antes fue campeona de España de tenis. Junto a sus hermanos, Antonio y Paco, han creado la empresa Zoi Agrícola, con 55 hectáreas de invernadero. Tiene claro el modelo de negocio, “frescura y calidad”, y confiesa “que para mí ser mujer no ha sido una desventaja ni una ventaja en ningún trabajo”. (Entrevista el pasado fin de semana en La Voz de Almería).

¿Reconvertirse o morir?
Diversificar (risas). No nos hemos reconvertido, porque eso significa que cambias una cosa por otra. Seguimos con el resto de las empresas y ampliamos actividades.

Vuestros padres os mandaron a los hermanos a estudiar al extranjero para que os “foguearais”. ¿Harás lo mismo con tus hijos?
Fue una experiencia totalmente recomendable e intentaré que mis hijos la tengan. Estudié en la universidad, en Seatlle y en Melbourne. Salir te da una visión más amplia de la vida. Pero quizá a mí me sirvió ya antes mi etapa como tenista, pues viajaba mucho por España. Con once años jugaba en Barcelona, tenía contratos con marcas y clubes, un entrenador, un preparador físico… Y te encuentras con momentos en que tienes que tomar decisiones.

Eres de la generación de Nadal, con quien tienes amistad.
Sí, es un buen amigo. También son de esa época Almagro y Granollers. Fue una etapa muy bonita. Fui campeona de España con el Club de Tenis Bonasport y luego jugué también la WTA.

Volviendo a la empresa agrícola, tenéis dos peculiaridades que os hacen diferentes. Una es prescindir de intermediarios.
Sí, vamos directos al supermercado y a los mercados. Para eso necesitábamos tener un volumen alto de hectáreas y al mismo tiempo potenciar la labor comercial y la parte técnica para los certificados.

La otra parte es la gestión del agua.
Es fundamental. Eso influyó en el diseño hídrico de la finca, pues destinamos una gran superficie para balsas y hemos hecho una importante conducción de aguas. El 50% de nuestras necesidades hídricas las tenemos cubiertas con agua de lluvia.

¿Cuál es vuestra ventaja competitiva?
La frescura y la calidad. Cortamos a pedido y enviamos el mismo día que cortamos. Manipulamos directamente en el campo, evitando manipulaciones excesivas y no tenemos almacenaje. Nuestro stock está en las plantas.

Hay quien dice que en Almería realmente no hay problemas de agua, que simplemente hay que gestionar bien la que hay.
Eso lo subrayo, lo diría yo también. Tenemos una pluviometría media anual de 300 litros por metro cuadrado. No es mucho, pero la Administración debería afrontar un diseño urbano de recogida de agua, que no es fácil ni barato, pero sería una solución.

¿Hace falta un buen plan de marketing y comunicación en el sector, como apuntaba el otro día Emilio Martínez, de Almafrut?
Sí, un plan muy general y básico acerca de la realidad de los invernaderos y los productos. Comparado con los cultivos al aire libre, en los invernaderos se necesita un tercio menos de agua y se controlan las plagas con la lucha integrada. Hay unos principios básicos que deberían conocerse.

¿Para ser empresario hay que tener hambre o espíritu?
Espíritu. El hambre agudiza el ingenio, pero lo puedes saciar trabajando en otras empresas. Requiere espíritu e ilusión.

¿Os cuesta llegar más a las mujeres que a los hombres?
Personalmente, nunca he notado una desventaja ni una ventaja por ser mujer en ningún trabajo. Soy consciente de que en otros entornos se darán dificultades, pero yo no las he notado. Y por supuesto en Zoi no hacemos distinciones entre hombres y mujeres. Creo que es fundamental la actitud de la mujer. También sé que muchas mujeres han hecho un gran esfuerzo para que yo pueda encontrarme en esta situación.

¿Cómo ves la política? ¿Hay demasiadas luchas y enfrentamientos?
No es el camino, pero ni en la política ni en la vida. Parece que cuando eres agresivo tienes más razón… Soy partidaria del optimismo y, sobre todo, de la educación y del saber estar. Los políticos deben ser ejemplares. Ahora parece que está de moda criticar, pero no hay nada más constructivo que un buen halago, incluso a tu competencia.

 

José María Pérez Vicente: “Ayudé a desactivar un comando informativo de Eta”

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Monje carmelita hasta los veintidós años, inspector de policía, experto en Derecho…, fue secretario general de Asempal durante tres décadas y, aunque ya está jubilado, sigue “descubriendo y aprendiendo cada día”. Despunta el lápiz de la actualidad y cree que “los políticos deberían estar supeditados a la sociedad civil y a las empresas”. Considera que el estado ideal del ser humano es “el sosiego y la curiosidad”. (Entrevista de ayer domingo en La Voz de Almería).

Como inspector de policía tu primer destino fue Pamplona, antes de los años del plomo…

Bueno, Eta ya empezaba, aunque no hubiese hecho ningún atentado directo. Fue en el año 64, yo tenía 23 años, y nada más aprobar la oposición me envió la Dirección General de la Policía a Pamplona para hacer un servicio. Se estaba introduciendo un comando informativo de Eta en la ciudad y yo me inscribí en la universidad, donde conocí a una chica de Burgos que me ayudó dándome información. Me confirmó que los cuatro integrantes del comando estaban en una residencia de jesuitas. De manera que la policía les persiguió y a un agente le dispararon en la pierna después de darles el alto. Pero consiguieron detener a varios.

¡Parece de película!
Tuve que hacer el reconocimiento de uno de los detenidos en el calabozo y entonces me vieron. Poco después me prepararon una emboscada y gracias a mi amiga de la universidad no aparecí. Fue un coche zeta de la policía y finalmente detuvo a los que quedaban. Y a mí me enviaron a hacer la mili a Albacete, no podía seguir en Navarra, claro.

Más tarde llegarías a Almería, donde tu vida da un gran giro.
Estudié Derecho en Murcia, me casé con una almeriense y me vine para acá. Pedí la compatibilidad de inspector y abogado, y me especialicé en Mercantil, Fiscal, Laboral, etc. Mientras, Agustín Rodríguez Sahagún promovió un movimiento empresarial de pymes por toda España. Aquí se reunió con un grupo de empresarios, donde estaban Juan José Moreno Alarcón y Eduardo López Gay, que me llamaron para que empezara a negociar los convenios colectivos. Fui secretario general de Asempal desde 1977 hasta 2006.

¿Eres optimista con la situación del mundo actual?
Sí, porque soy una persona con creencias muy profundas. El Papa está sembrando, promoviendo una nueva era espiritual y social. El gran reto es que haya compatibilidad entre desarrollo económico y justicia social y que se ponga freno a la especulación financiera dictatorial de unas pocas élites.

¿Le estamos dando demasiada importancia a los políticos y no tanto a la política en sí?
Sí, totalmente de acuerdo. Los políticos deberían estar supeditados a la política de la sociedad civil, al bienestar que generan las empresas, porque son estas las que crean empleo.

¿En este país se depende demasiado del BOE?
Del BOE, del BOJA… Somos el país que más dependencia tiene de la legislación en Europa. La mejor manera de no ser eficaces es legislando. Están las leyes, los reglamentos y ahora los protocolos, a los que muchos se agarran para eludir responsabilidades… Los políticos hoy están gestionando, cuando eso lo tendrían que hacer los funcionarios y técnicos. El negocio ahora no es crear empresas, sino montar partidos políticos y recibir subvenciones.

El año pasado estuvimos muchos meses sin Gobierno. ¿Le pudo venir bien a Rajoy?
Sí, muy bien. Rajoy es un socarrón, un hombre tranquilo y seguro. Deja hacer y hace lo que le dicen para no molestar a nadie. Las aguas agitadas no le van. Su gran virtud es que no pierde el control. Recuerda cuando le golpeó aquel chico. No se alteró lo más mínimo. Él deja que las cosas se pudran no tomando decisiones, como en el caso de Cataluña, y tampoco da explicaciones.

¿Qué opinión tienes de Pedro Sánchez?
Hace tres años creía en él. Podía darle un giro a la socialdemocracia, pero le he visto dar tumbos. Hay un espacio que quiere ocupar, que se lo ha arrebatado Iglesias. Es un espacio ya pisado. Sin embargo, hay otro vacío, que es el centro y centro izquierda, que quiere ocupar Rivera y un sector del PP, y que en su día fue el de Suárez e incluso el de González, quien abandonó el marxismo.

¿Cuál es el estado ideal del ser humano?
El sosiego y la curiosidad. Carl Jung, el gran psiquiatra, decía que tenemos que vivir como si fuéramos a vivir eternamente. Yo sigo aprendiendo de las personas. Me gusta escuchar a la gente en los bares, por ejemplo. Se aprende mucho.

La inteligencia de David Bisbal

david bisbal

Entiendo la inteligencia como la optimización de las capacidades de una persona. La estrella almeriense, David Bisbal, es uno de esos tipos que ha llegado muy lejos gracias a su talento, pero también a la clarividencia en sus inicios al rodearse de gente cualificada que le ha llevado por el camino correcto para ser una figura mundial de la música. Y, además, manteniéndose en la cima durante más de quince años. Para eso hay que ser muy inteligente y, sobre todo, hay que derrochar una ingente fuerza de voluntad.

Suelo poner de vez en cuando el ejemplo de Paco Cosentino, de cuya cabeza ha salido una multinacional que da trabajo a casi tres mil personas, que ha creado en su comarca una fábrica verdaderamente alucinante y ha cultivado la visión internacional de la empresa. Todo lo soñó y todo lo llevó a cabo. Como David Bisbal, una energía de la naturaleza que nos demuestra que la voluntad es el motor para que el mundo avance, si además viene sumado a un talento innato.

Forrest Gump es otro de esos ejemplos que me suelen venir a la cabeza cuando pienso en la perseverancia y en la inteligencia. Porque no es ningún tonto. Ya lo decía su madre: tonto es el que hace tonterías. Y él no hace ninguna en toda la película. Simplemente saca lo mejor de sí mismo corriendo, luchando en la guerra, jugando al fútbol americano, pescando y, sobre todo, queriendo. El personaje encarnado por el magistral Tom Hanks pone todo el esfuerzo en lograr sus objetivos y los consigue por medio de una voluntad inagotable. El mensaje de la película no puede ser más preciso: pelea, lucha, no te quejes y seguro, seguro que algo conseguirás, por poco que sea.

La inteligencia está unida a la voluntad, diría incluso que es su materia prima fundamental. Hace poco leí en las redes algo así: “lucha por tus sueños, porque si no alguien hará que luches por los suyos”. Los sueños pueden ser pequeños, no necesariamente nivel Dios, como se dice ahora, pues llegar a las cotas de estrellas como Bisbal está al alcance de unos pocos privilegiados. La clave reside en ser honesto contigo mismo, analizar tus capacidades, ver hacia dónde puedes llegar, y ponerte en marcha. Al final llegarán las bulerías y, si no, habrá merecido la pena. No hay nada más gratificante que la aventura de vivir.